
Como podéis imaginar, estoy de pruebas con las imágenes. Así es que respirad tranquilos, no voy a insistir en el tan manido tema del poder de los medios de comunicación.
Ya no es necesario, ¿verdad?
Antes de irse a dormir, ¿quién no ha dejado fluir los pensamientos frente a un vaso de leche, mientras que, sin mirar a ningún sitio en especial, coge una o dos galletas?
Ahora que por fin tengo PDA, era cuestión de tiempo que me decidiera a escribir entradas cuando más tiempo se pierde en la ciudad. Es decir, en el metro que acota la jornada laboral.
Si uno lo piensa en términos económicos, la verdad es que la estafa es bastante patente. Pongamos una jornada tipo de, más o menos, ocho horas. El viaje tiene un mínimo de una hora, y es algo que se cumple más que *la hora* del café en una administración de hacienda. Pongamos cuarenta y cinco minutos más para comer. El viaje se nos lleva... ¡casi el 20% del día fuera de casa! Esto es más que cualquier comisión que pueden hacerle a un vendedor /honrado/ normalmente.
¿No podría darme la empresa esa comisión (por las molestias) o al menos invartirlo en un proyecto serio de teletrabajo?
Se aceptan opiniones...